Hace poco que he conocido, de la mano de Juan, el mobiliario de código abierto. Mobiliario diseñado para ser rediseñado o producido por otros. Una experiencia libre que de momento no ha tenido el éxito que LINUX tiene como sistema operativo libre. Es cuestión de tiempo, mecánica y difusión.
Tiene la capacidad de ser alternativo a la producción de masas, personal, único y a la vez libre. Capaz de reactivar el comercio y la fabricación de proximidad. Todo gracias a la generosidad de los diseñadores que comparten sus proyectos para ser utilizados y repensados por cualquiera que se atreva.
Además este tipo de fabricación nos hace más vecinos. No es lo mismo ir al IKEA a comprar un mueble preconcebido que hablar con un pequeño fabricante que pueda modificar y personalizar un diseño que previamente ya nos ha gustado.
Veremos a dónde nos lleva esto, pero el corte láser y la impresión 3D, nos pisa los talones y viene como una apisonadora.
Échale un ojo...

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